Último post del año.
- 31 dic 2019
- 4 Min. de lectura
Estos últimos días he dedicado gran parte de mi tiempo a reflexionar y a escribir en vista de que tengo el tiempo para hacerlo. Claro que no todo sale a la luz, pero este post quise publicarlo apenas empece a escribirlo. ¿Por que? Porque lo siento muy de cerca y recurrente, por lo que creo que a alguien le podría servir lo que voy a decir.
Para ser sincera, siento que mi vida se ha tornado una montaña rusa de ánimos este año. Pase por momentos difíciles pero en intervalos. Y recuerdo que de a momentos me sentía vencida, como si todo lo que venia haciendo hasta ese momento no hubiese valido de nada. En cada “situación” por llamarlo de alguna manera, el común elemento que recuerdo es sentirme tan agobiada al punto de creer que no había salida para el problema que me aquejaba. Con un poco de ayuda me recompuse y seguí adelante para retroceder de nuevo. Justo ahora cierro el año con las navidades más tristes que he tenido en años, pero esta vez es diferente. En medio del dolor que de nuevo me trata de cegar, me doy cuenta de que necesito dar un paso atrás para ver el bosque. Por ahí hay un dicho que dice -parafraseado- que no ves mas que árboles cuando estas en un bosque y que para poder verlo, debes alejarte de él. Yo he intentado mantener una filosofía de vida y es ser positiva ante todo, con una sonrisa siempre, pero aquí estoy, viendo retrospectivamente a la Jessica de hace meses que lo único que hizo fue quejarse. La veo quejarse de sus debilidades y limitaciones. La veo llorar y reprocharse por todo lo que le falta, sin darse cuenta de todo lo que tiene. Se ha puesto barreras al punto de querer renunciar, sin ver lo poco o mucho que ha hecho por su cuenta, sin ver a dónde ha llegado.
Yo estoy viendo retrospectivamente a través de un nuevo dolor que me aqueja hoy día y de a momentos me digo: “que tonta fui, por haber llorado por eso”. Aquí estoy descalificándome a mí misma porque el dolor de hoy es más importante que el de ayer. Pretendiendo minimizar el dolor que en ese momento me hizo llorar. Yo veo que mucha gente hace esa misma comparación pero con el resto del mundo; incluyéndome. Yo decía recién llegada a Canada: “Esa gente lo tiene todo y aun así se suicidan” (para el que no lo sepa, la tasa de suicidios en Canada no es tan alta como en Europa, pero aun así sucede mucho mas que en Latinoamérica.) El caso es que yo misma descalificaba el dolor ajeno por considerar que las razones no son suficientes. Mi ignorancia me dejó creer que la situación política, económica y social deplorable de un país son mas importantes que las razones personales que alguien de primer mundo podría tener para suicidarse, sin considerar muchos factores que influyen como lo es la salud mental. Que rápido me apresuré a formar mis conclusiones. Qué fácil fue descalificar el dolor ajeno por hacer el nuestro más importante.
Hace un tiempo vi una película basada en hechos de la vida real, sobre una joven Canadiense, patinadora en hielo que muy probablemente terminaría en las olimpiadas, con una increíble voz. Fue diagnosticada con cáncer a los 17 años. Con todo y lo que le estaba pasando, ella continuó inquebrantable. Su ánimo positivo le permitió disfrutar de su vida luego de saber sobre su enfermedad. Justo luego de que su quimioterapia y la cirugía fueron pasado, ella siguió patinando, cantando y haciendo todo aquello que mas le daba felicidad. Ella no dejó que la enfermedad la desanimara o deprimiera. Lo pude ver en la película y en los videos originales de la chica, como en una entrevista ella decía que es mejor atravesar un mal momento con una sonrisa. Siempre sonríe ella decía.
Lo traigo a colación porque todos tenemos problemas de vida que nos afectan de una manera u otra. Cada quien libra sus batallas de acuerdo a sus limites y no hay por qué criticarlo, ni criticarnos a nosotros mismos. Lo que sí debemos hacer es exteriorizarlos. Yo busco a mis mejores amigas cada vez que necesito exteriorizar lo que estoy sintiendo. Escucharme, (o leerme) me ayuda a drenar y a la vez a canalizar lo que me aqueja. Escucharlas a ellas (o leerlas) me ayuda muchísimo mas. A veces nos cerramos en esos problemas sin poder ver lo que hay alrededor. Si ves que tu mente juega con tus inseguridades y miedos, creando un manto que te cubre y no te deja ver nada a tu alrededor, siempre pide ayuda de aquellos que están dispuestos a quitarte la manta de encima y dejarte ver. ¿Qué significa esto? Pues que los malos momentos se pasan mejor con gente alrededor. Si estas pasando por un momento difícil, habla. No te lo quedes para ti, comparte lo que estes sintiendo. Si crees que nadie a tu alrededor le va a importar, date una segunda vuelta y créeme que los encontraras. No dejes que el miedo o las inseguridades te limiten, porque esas barreras imaginarias cierran mas caminos que las posibles barreras reales. No lo digo porque me crea capaz de evitarlo, todo lo contrario, aun sigo batallando día a día contra mis propias inseguridades. Pero hay algo que siempre trato de recordarme a mi misma y es que esto también pasará. De acuerdo a la historia del rey Salomon y su anillo protector, la frase que ayuda a superar todo momento difícil y la que hay que recordar en todo momento de gloria es que esto también pasará, nada en esta vida dura una eternidad.
Eso es todo lo que tengo por ahora. Yo sé que no he publicado mucho, porque de verdad que el tiempo no me sobra, pero las ganas no me faltan. Solo quería decir que aquí estoy, no ha sido fácil, pero sigo adelante.
Espero que esta publicación te haya gustado. Si fue así, déjamelo saber en los comentarios.


Comentarios